RETIRARME DE LAS REDES SOCIALES


Cuando era pequeña me gustaba imaginar cómo sería mi vida de adulta, era fácil, hasta divertido, a este punto de mi vida, ya tendría mi propio apartamento, mis perritos, y un trabajo que me divertiría a diario, pero la vida me tenía preparada otra realidad, una realidad donde nos criaron para ser la mitad de alguien y así poder ser felices, y aceptados bajo estereotipos que nunca quisimos.

Y es ahí donde entra mi conflicto personal, como bien saben, llevo un buen tiempo manejando las redes sociales, la mayor razón para entrar a este oscuro mundo, fue querer saber que era poder no conocer una o dos si no varias personas que se sintieran tan distintas como yo en el mundo, y no lo digo de la manera egocéntrica, sino más bien de una manera extraña, con esa rareza que ustedes mejor que nadie saben que tengo.

Al principio era divertido conocer gente distinta, llegar algún lado y ser saludado, que te pregunten que te gusta, que no, donde compras o que compras, como haces para verte o no verte de tal manera, donde conseguiste esa pinta, es divertido a nadie se lo niego, y al principio como a todos la atención se vuelve necesaria.

Amigos que aparecen, y amigos que se van, las sonrisas nuevas en medio de las noches de fiesta, tragos y fotos… videos donde otros te alaban, la fama… el ego y la atención se vuelven drogas, drogas que determinan tu grado de importancia social, o lo feliz que mereces ser.

En medio de todo esto, mi power ranger empezó a gritar, ¿se acuerdan?, de ese power ranger que les conté que era de pequeña, aquel al que no le importa como lo miraran, si le sonreían o si por el contrario lo odiaban, esa niña que alguna vez tuve, comenzó a perderse, en medio de un mundo donde la imagen y tu capacidad de envolver a la gente era lo único que importaba.

De un momento a otro, comencé analizar a quienes me rodeaban, a los amigos que ya no tenía al lado porque ese nuevo mundo tuvo más relevancia, empecé a darme cuenta también de que esos nuevos amigos, estaban contaminados de ego, de una necesidad de aceptación ilógica, ¿cuantos seguidores tienes?, ¿cuantos likes te dan?,¿por que me dejaste de seguir?, ¿has visto esas fotos?, es un perdedor… comentarios… uno tras otro,  que me mostraron que la única perdedora al estar ahí con ellos era yo.

Y no perdedora como creen ustedes, perdedora … por qué me perdí yo misma, en un mundo fantasioso, donde la vanidad, la apariencia, los likes, los seguidores, si te escriben o no, comenzaron a tener más peso que mi esencia, creo que a muchos esta enfermedad moderna les ha dado, y no está mal, tenemos que vivirlo, pero no morir en ello.

La gente por la calle caminando mirando al celular, las citas con celulares en las manos, las fiestas están más grabadas que vividas, las amistades se llevan por Instagram y enamorarse por whatsapp, es una enfermedad que está consumiendo lo que somos y borrando lo que fuimos en el algún momento.

Y fue en ese momento, cuando me di cuenta, que mi norte no era ese, no era sentirme halagada con comentarios, mucho menos que me te catalogaran como muchas desean lo hagan, no quiero ser la más linda, ni las más sexy ni la más cool, ni la más nada, mi único objetivo al entrar acá, era poder trasmitir un poco de aquello que he vivido y logrado superar.

No nací para ser la mujer bonita de nadie, mi meta en redes sociales, era poder dar la mano, y rescatar ese lado humano que muchos han perdido, era poder recordarles que nosotros somos más que aquello que mostramos por acá.

Era darles las razones suficientes para aprender a quererse y a reírse de esos momentos que nos construyen día a día, mi único objetivo acá es darles la mano, darles mis historias, mis escritos, darles mil razones para no ser como los demás, es que tengan autoestima y no ganas de modificarse para encajar.

 Tal vez muchas veces deseo retirarme, cansada de lo superficial, de lo vacío que puede ser este medio, de las amistades convenientes, y el valor que una red social da o quita a un ser humano, pero a veces recuerdo que son ustedes los que me leen, los que me escriben los que me inspiran a no caer ahí, y por el contrario resistir y seguir, y mientras ustedes lo quieran, estaré con mis letras por aquí.

Un Alien más ajeno que nunca.

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