SER LIBRE ME HIZO PUTA


He tratado de abordar este tema de la mejor manera, pero ¿saben? Se me complica un poco al momento de hablarlo, porque nunca es fácil destapar nuestros propios demonios, por qué a quien le decimos mentiras, todos los tenemos.

No soy santa, nunca he querido serlo, de hecho, siempre he dicho a aquellos que me conocen que tengo todo menos de eso, tal vez porque aprendí con el tiempo que ser una mujer libre en un mundo como este solo me daría el título de PUTA y me traería infinidad de situaciones donde yo sería la responsable de errores que no eran míos.

Como bien han leído en otros blogs, he tenido bastantes épocas duras en la vida, sin ganas de dármelas de víctima, porque créanme tengo todo menos de eso, tal vez por decisiones que he tomado sin ser inteligente si no emocional o las personas con las que me he llegado a cruzar.

Comencemos desde mi primer momento en la vida enfrentándome a un mundo machista, tal vez podríamos hablar de mis 10 años, cuando comencé a darme cuenta que mis gustos no eran tan femeninos como los de otras de mi amiguitas, no me gustaba peinarme, me tiraba al barro si era necesario, jugaba futbol, los vestidos se volvieron mis enemigos y mis mejores amigas siempre terminaban siendo niños, y no entendía por qué mis amigos jugaban con muñecos chéveres y las mías eran una copia ficticia de una mujer que solo servía para ser peinada, cambiada y saber sonreír, esto era complejo para mí, por qué el ser niña era una condición de estereotipo hasta para mis juegos, y aunque no lo crean este primer ataque de machismo no lo recibí de un hombre si no de una mujer.

Sí, aunque omitiré el nombre de la Docente R..Parra, en esta época estaba más o menos en quinto primaria, ella se encargaba de recalcarme que no era lo suficiente “niña” si no sabía que era mandarme a alisar mis castaño cabello, andar con niñas y hacer sus ridículos bailes, lo que choco mucho con este alíen, les resumiré esto contándoles que nunca he podido quedarme callada cuando considero que tengo argumentos, y en pocas palabras de este colegio me echaron por no decir expulsaron, pero digámoslo de manera más linda, decidieron que tenía mucho potencial para ellos; Es increíble a que mi corta edad entendiera más que esta señora que el ser mujer no era una condición que me obligará a ser o no ser.

A medida que fui creciendo, fue volviéndose un poco más complejo esto de ser una mujer, pero querer ser un ninja alternativo con cara de alíen siempre fue mi destino, como bien les conté en mi época de la universidad más de una vez me llamaron “perra” claramente los argumentos fueron “esa vieja se comió”, “esa vieja se rumbeo”, “esa vieja cambia de novio”; comentarios que tal vez en su momento fueron destructivos hoy solo me causan un poco de gracias por que al parecer la pase mejor de lo que yo misma me acuerdo, y aunque debo aclararles que  no sucedieron, en el caso de que esto  hubiera sido cierto, no lo negaría, por que no tendría por que  sentirme avergonzada por vivir lo que me dieron como cuerpo y que solo yo decido como usarlo, así que si el día de hoy les digo de frente, no me avergüenzo de mis experiencias, ni de mis aventuras y mucho menos de ser una mujer libre, manejo mi cuerpo y  vida a mi antojo, por que nací libre y asi pienso morirme.

El simple hecho de que nosotras las mujeres, manejemos nuestra sexualidad a comodidad, no significa que seamos unas perras, si a una mujer le gusta mostrar no significa que merezca ser abusada, si una mujer vive de “fiesta” como lo hago yo, no sé los niego, no significa que seamos menos damas o mujeres que aquellas que no, y que peor aun  muestran ser lo que detrás de otros no son.

Vivimos en un mundo que aquellas mujeres que aprenden a levantar la voz son juzgadas (no vayamos tan lejos, ¿no es lo que ha sucedido con el famoso YouTuber este medio maluco de cara? que ha montado una capa de mentiras en las que ataca el autoestima de 5 hermosas mujeres, solo para esconder su propio problema de autoestima), y este no es el único de los casos, los vivimos todo el tiempo.

Sin ir muy lejos les contare la anécdota de anoche, existía un hombre a quien llamaremos Mateo, Mateo decidió invitarme a su fiesta de cumpleaños, todo iba perfecto, hasta que ¡oh sorpresa!, lo vi haciendo exactamente lo mismo que estaba haciendo conmigo momentos atrás con otra chica en la misma fiesta (medio corto de cabeza el hombre, al menos lo hubiera intentado hacer bien), en cuestión de segundos, en cuestión de nada, para rematar la historia, el sujeto este me responde “intente estar pendiente de ti, pero te me desaparecías a momentos”, es decir el irracional y extraño ser humano con el que me estaba comunicando en ese momento no solo parecía faltarle la mitad de las neuronas, sino que además bajo su creencia del machito “puedo con todas”, le pareció más practico culparme a mí por algo que él había hecho, lo que me lleva a cuestionarme un poco más, hasta qué punto les llega a servir la hombría, al parecer a este no lo servía para mucho, por no decir que tenía más yo que sus pelotitas, el caso.

Sin salirme del foco, vivimos en un medio que la mujer se volvió un objeto de exhibición si somos de determinadas tallas o aspectos fáciles y lo más triste de este cuento, es que incluso nosotras mismas hemos colaborado en esto, “esa vieja fijo es una perra, mírala como se viste” "esta gorda" "esta  muy flaca debe estar enferma" "le gusta la rumba esa vieja es una perra drogadicta", he visto casos incluso que las chicas se agarran por un pedazo de idiota que las uso a las dos, me pregunto donde habrán dejado las neuronas (si es que tienen), como para querer tener a su lado un tipo de ser vivo así, creanme, cómprense un perrito les irá mejor.

Será que no se dan cuenta que no hay nada más estúpido, que siendo del mismo género nos ataquemos de esta forma, dañemos autoestimas y sigamos dando el poder al lado equivocado.

Por qué el ser libres tiene que ser una condena, por qué si un hombre se rumbea como dos viejas como el caso del extraño media neurona que les cuento arriba lo hace ser el “machito” no pasó nada, es normal, pero si el papel lo hubiera tomado yo, en la misma fiesta me habrían llamado “la perra”, “la zorra”.

No tiene sentido que sigamos permitiendo que la libertad sexual o libertad mental o cualquier libertad sea condicionada solo por género, viejos si ustedes tienen derecho a tirarse a quien quieran, a jugar con varias al tiempo, no estén llorando y criticando cuando sea ese juguete quien aprende a ser dueña de su juego.

Esto es simple, no critique lo que no es capaz de asumir como un hombre de verdad, y esto no es un ataque al género masculino, por el hecho de nacer hombres, porque se y me consta que existen unos que otros, que realmente son hombres, que saben de libertades, de no estereotipos, y les gustan las mujeres así, libres, frenteras, con carácter, mujeres de verdad no muñecas de plástico para mostrar, a estos hombres los admiro, los respeto y espero ustedes si se reproduzcan (y no es broma).

Un alma vacía y sin autoestima lo único que tiene para entregar es eso y acá ya no hablamos de género, es importante que analicemos si nos hemos convertido en ese tipo de mujeres, que queremos ser alabadas por un físico que al final es efímero, si queremos ser reconocidas por ser las más “buenonas” las más lo que sea, o realmente queremos volvernos mujeres del hoy, dueñas de nuestros sueños, que sabemos que queremos, que merecemos, que no aceptaremos, que no callaremos, que no aguantaremos, y que claramente no seguiremos permitiendo.

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