SI TE DOY LIKE ES PORQUE VALES LA PENA.


Anoche mientras miraba una pésima novela, de esas que nos encanta a los colombianos, de narcos, tetas y nalgas, me puse a meditar sobre cómo me veía a mí misma de pequeña, y me di cuenta que claramente no es con los mismos ojos que me veo ahora, ¿se acuerdan esa época en que luchábamos por ser los más rápidos en las piñatas para alcanzar los mejores dulces? ¿de tener la camisa de nuestro súper héroe sin importar si no combinaba con nuestras medias, o pantalones?, ¿en que momento nos convertimos en este intento fracasado de modelitos sin sentimientos?

El ser mi propia heroína, vestirme tan raro como pudiera, una moña distinta en cada esquina, tanto que me acuerdo  de mi tía diciéndome, “!quítese eso!, nada le combina” y yo me sentía tan orgullosa de eso, porque mi mamá me había hecho entonces el peinado más rebelde de todos (ella siempre me ha apoyado en cada locura, soy fiel imagen suya), uno de mis mayores retos era contar la cantidad de chicles que podía comerme con mis amigos, o tal vez quien ganaba las escondidas, a nadie le importaba como te veías mientras corrías o como salías en las fotos de la fiesta .

No fui muy de Barbies, me gustaba Yu-gi-oh, pokemón (debo admitir que hasta la pokebola tuve), entrando en plano, y en medio de estos recuerdos, mi yo de hoy trata de comprender por qué hemos permitido que la autoestima de tantas personas e incluso nuestra propia autoestima, dependa de lo que hoy conocemos como redes.

Si tienes tantos likes, eres hermoso(a), popular e incluso vales lo suficiente para tener amigos y que te quieran conocer, ¿acaso no nos damos cuenta que nos hemos dejado consumir por un mundo tan superficial, que nuestra paz y nuestro amor depende de un botón?, niñas dejando de comer para verse con un cuerpo ideal, otras tantas cambiando aspectos de su cuerpo, pegándose cosas hasta más no poder para que un montón de babosos les digan oye eres merecedora de un me gusta, claro que no vamos a hablar en género, pues no es muy distinto con ustedes chicos, si no tienen el cuerpo escultural tonificado, y una cara que nos haga verlos como un príncipe soñado, no son nadie.

Parejas perfectas, en fotos perfectas, mostrando su amor perfecto, ¿hasta donde hemos llegado, que necesitamos presumirle a los demás que nos aman o somos capaces de amar?, niñas que son capaces de mostrar lo que yo a su edad no era capaz de imaginar, volviéndose adultas sin necesidad, ¿no se dan cuenta que al hacer esto solo apoyan ese machismo que por estas mismas redes critican?

Acá nadie va a negar que publicamos solo aquello que nos hace sentir bien con nosotros mismos, y me incluyo, pero por que  buscamos una perfección irreal, conozco a alguien en particular, alguien a través de los años, una niña con la que tuve diferencias, y un día en medio de sus constantes “photoshopeadas” que llaman, intente usarlo como argumento de insulto y herirla, me parecía demasiado gracioso burlarme de su cara y cuerpo, y cuando los chicos y yo hablamos,  decíamos “se ve flaca, la vieja es gorda”, hasta que con el tiempo, me di cuenta que este tipo de actitudes hablaban más de mí que de ella, yo alimentaba un mundo de machismo, criticaba a aquellas que intentaban herirme, pero yo no era muy distinta, y esta niña solo mostraba sus vacíos y de forma errónea trataba de llenar un autoestima que no existía, pero yo tampoco ayudaba a construirla, hoy a esa niña si lee esto, lo siento, fuiste objeto de mi ignorancia, de mi ceguera moderna, eres hermosa, vales más de lo que tu misma crees, una mujer única y que nadie te ponga en duda eso jamás, ni siquiera yo.

Siempre que toco un tema termino en mil, en un mundo como este, es difícil reconocer la felicidad genuina, construir un autoestima a punta de críticas, yo he sido objeto de muchas, pero aprendí a verme con los mismos ojos con los que un día me vi a los 8 años, mi propia súper héroe luchando en mundo lleno de sonrisas, alagos y autoestimas falsas.

Hoy a mis 25 años, entro a Instagram y veo un montón de copias, todas cejonas, con pestañas por el cielo (seguramente cuando esta moda pase yo estaré en probelmas con mi cara), labios pronunciados, pecas o tal vez maquillaje perfecto, abdomen marcado, cintura y estatura como mandadas a hacer, lo hombres con las mismas fotos, con cuerpos perfectos mostrándose caballeros, caras que derriten hasta al más macho de todos, sus cosas materiales atraen a estas niñas preciosas que según ellas valen lo mucho que valen sus likes, entonces cuando salgo de mi celular, y regreso a mi realidad, me miro al espejo y me doy cuenta que yo no soy ellas, pero, ¿les digo algo?, tampoco me interesa serlo, no se comparen, no se limiten , no se juzguen, no se lastimen tratando de parecer esos muñecos de plástico o esas mujeres inalcanzables, créanme no lo necesitan, esto no es sinónimo de felicidad.

Es difícil controlar el impacto de las redes, incluso en nuestra propia vida, nos dejamos envolver tanto por esta mentira, pero cuando el mundo virtual se apaga, volvemos a ser nosotros, sin filtros, sin mentiras ni vidas perfectas, es importante verse bien pero no es lo más importante, y cuando aprendemos a ver esa belleza que las redes no muestran, entendemos el secreto de lo hermoso, de aquello que ni una cámara ni una pantalla podrá mostrar.

¡Tú!, que te tomas la molestia de leer mi mediocre Blog, ríete de todo, de tus miedos de tus angustias, de tus problemas, amate que no hay ni habrá jamás dos como tú, que para alguien eres pefecto(a) sin filtros, sin retoques y ese alguien debes ser tú, no naciste para hacer feliz a otros, para gustarles o que te aplaudan, manda al diablo cuando lo sientas necesario, ahí hay alguien que tal vez no busque brillar en pantallas, pero está esperando a que te des cuenta de ello para ser feliz, por que quien aprende a reírse de sus propios miedos e inseguridades, se vuelve alguien invencible.

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