VERME.


“Me miro al espejo, nada cambia, la misma cara, las mismas ojeras, muy gorda o muy flaca, muy alta o tal vez muy baja…siempre es igual, no logro entender cómo alguien podría llegar a quererme de verdad”, ¿suena horrible cierto?  Bueno, lamentablemente es una de nuestras más grandes y usadas frases, somos nuestros peores jueces.

Cuántos de nosotros no hemos llegado a pensar que somos “demasiado” en algún sentido, siempre terminamos siendo “demasiado”, demasiado gordas, demasiado flacas, demasiado altas o demasiado bajas, ojos muy chiquitos, o demasiado grandes, de una u otra forma tendremos el defecto de ser imperfectas, pero un momento… ¿Quién dijo que nacimos para serlo?

Nosotras, hemos tenido que cargar con estigmas, de ser muy “putas” si somos coquetas, o tal vez muy “morrongas” si no soltamos nada la primera vez, si nos hacemos las bobas terminamos siendo las idiotas, pero si mostramos nuestro intelecto a ellos les parecemos “intimidantes”, o como me han llamado a mi “irreverente”.

Lo que me lleva a cuestionarme…por qué o hasta qué punto terminamos siendo o no siendo, por otros y no para nosotras, hasta qué punto hemos llegado a ayudar e incluso a aportar que este medio machista siga creciendo, como mujeres siempre llamas perra a la que se arriesga más, pero ojo…perra no es aquella que maneja su libre sexualidad, es aquella que es capaz de destruir una relación donde existe amor ( es un tema que podemos tocar después pues si bien existen las perras tambien es culpa de la falta de pelotas de otros).

Cada mañana muchas de nosotras al mirarnos al espejo nos recalcamos aquellas cosas de nosotras que no nos gustan, nos recordamos lo mucho que quisiéramos ser otras, o si tuviéramos esto o cambiáramos lo otro,  o tal vez nos descubrimos nuevos complejos, se nos ha olvidado que cada una de nosotras nació para ser única.

Esto me lleva a recordar mucho a una gran amiga mía que por cuestiones de respeto omitiré el nombre, ella era mona, tenía un par de ojos verdes espectaculares, siempre le recalcaba lo hermosa que me parecía su cara, una mujer preciosa sin duda alguna, sin embargo, por cuestiones de la vida se lleno de complejos, de miedos, se cuestionaba su importancia en el mundo, y relacionaba su valor por como la veían los hombres (error que hemos cometido más de una, sobre todo después de una ruptura amorosa).

Esta mujer la llamaremos Cathia, ella tenía un complejo horrible con su cuerpo, no era tan delgada como quería, me decía todo el tiempo que yo no entendía porque no era como ella, no sufría de este complejo del peso que la había llevado incluso a la bulimia (si ella hubiera sabido que yo envidiaba sus ojos, tal vez habría entendido que cada uno de nosotros tiene complejos distintos,por que aunque los medios nos envenen no existe una sola persona en el mundo que este completamente satisfecho de como es, creo que es un problema de la raza humana y me incluyo).

Cathia tenía la costumbre de meterse con patanes, con hombres que no la veían como ella lo merecía, creo que era en la necesidad de sentirse querida, jamás se me olvidará el día que me decía “me haré la lipo, ahora si se me van a querer”, tantas veces le dije yo, que si la llegaban a querer solo por esto su amor no era sincero, si no tan solo físico, que perdía la cuenta ya.

A veces nos olvidamos del valor que tenemos como mujeres por que necesitamos ser o no ser igual a las demás, a veces es difícil entender que un mal amor puede llegar a opacar pero es aquí donde debemos brillar más, pues el que aquella persona nos haya hecho daño, no es por que exista algo mal en nosotros, es complicado ver con ojos de realidad las situaciones que nos rodean, las mujeres perfectas en redes sociales, en fotos y publicidad, créanme… no existen, y lo que más me preocupa de ello, es que las más pequeñas creen que es cierto, y terminan volviéndose una replica de las Kardashians, se les olvida que cultivar la cabeza y el alma, es mucho mas importante y complejo que el cuerpo, e incluso relacionando los likes y comentarios con lo relevantes que pueden llegar a ser para los demás.

Las mujeres reales cada vez están mas escondidas, mas llenas de miedos, son atacadas de feministas (como yo, tal vez por eso me quedaré sola) y tratadas como locas, si no tenemos alguna medida especifica tal vez no llegaremos a ser reconocidas, nuestro autoestima comenzó a depender del que dirán, de las redes sociales, o de las hormonas masculinas si ellos nos ven atractivas valemos la pena, me encantaría ver esos mismos machitos en unos años cuanto estén calvos y en vez de nalgas tengan panza.

Encajar se volvió una necesidad, ser delgadas hasta los huesos, tener una linda nariz, las demás características se la saben ustedes.

Hace un día una de ustedes se sintió agredida y hablo en nombre de un grupo de mujeres que sintieron que fui testaruda al hablar mal y  estigmatizar  el vender su cuerpo de alguna manera ( yo no soy nadie para dejar mal parado a otro, juzgar o creerme más, jamás esperen ello de mi, tan solo soy una escritora frustrada detrás de una pantalla), a veces creo que soy tan directa que no logro hacerme entender, tal vez mis escritos los lean muchos de ustedes, o tal vez no los lea nadie, tal vez le lleguen a alguien al corazón o solo terminarán eliminados en algún archivo .

Pero este tipo de escritos solo quiere llegarles al corazón, para hacerles ver que ninguna de nosotras nació siendo perfecta, que ninguna nació para hacer feliz a nadie, que ninguna tiene que parecerse a otra o demostrar lo que vale, que ninguna de nosotras debe competir entre nos por el amor o puesto en la vida de nadie, pues quien quiera tenernos ahí, creanme lo hará sin que lo pidamos.

Yo no menosprecio el trabajo de nadie (volviendo al punto anterior donde me recalcaron que para ser feminista soy bastante cerrada con este tema de la web cam y demás), pero si quiero que entiendan, que el físico se va, que si llegan a hacerse valer por ello, su valor será pasajero, quiero que entiendan que cultivar su coeficiente las hará poderosas, y hará que ningún hombre jamás las pueda usar, que ningún hombre las vea como una vagina más, e incluso les permitirá alcanzar esas estrellas con las que tanto sueñan alcanzar, que una cara bonita no sirve de nada si es lo único que tiene para dar, que un buen cuerpo termina siendo solo carne si no es capaz de cultivar un corazón de guerrera que sepa amar, perdonar y levantarse cada vez que muera

No busquen ser amadas por como se ven, no se verán como hoy por siempre, el amor llegará en el momento que deba aparecer, no por que lo busquen, sino porque esta escrito y ustedes mis niñas lo merecen , y en ese momento no serán demasiado para nadie, serán perfectas a la medida soñada y si no llega, no importa son mujeres que nacieron con la fuerza de no necesitar a un hombre que las haga felices,  pues lo son por simple hecho de existir.

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