¿Y AHORA QUE ?


Bien, nunca en la vida he sido buena tomando decisiones, de hecho, creo que siempre ha sido un problema para mí, a la hora de comer, de ver una película y hasta de escoger novio (creo que por eso he tenido los ex novios que tengo), pero una de las decisiones más difíciles que he tomado en mi vida fue tal vez cuando salí del colegio, no tenía ni idea quien carajos era (sigo sin saberlo), mucho menos para donde tenía que ir.

Para esa época mi papá era un experto en entendimiento y comunicación adolescente o bueno eso era lo que él creía, jamás ejerció presión sobre mí, debo admitirlo, pero yo cree una obligación de tener que impresionarlo que tal vez me apresuré un poco en lo que estudié, no digo que no me guste o no sea buena, de hecho, creo que ser abogada va muy acorde con mi personalidad (si, amo pelear y odio perder), pero, ¿saben? Uno de mis grandes sueños, era ser artista, amo la fotografía, soy pintora y escritora, aunque dicen que nunca es tarde para cumplir sueños, mírenme aquí sentada en mi oficina escribiéndoles (es en este momento cuando pienso que me habría caído bien un año sabático, o dos o tres o algo así).

Cuando Salí del colegio tenía 17, cumpliría 18, siempre fui buena estudiante, pero la verdad era caso perdido en disciplina, desde ¡terrorista! hasta ¡expulsada! paso por mi hoja de vida, sin embargo, siempre fui sociable, y era curioso porque la primera impresión que siempre daba por el cargo de mi papá, era “que gomela” (si vieran lo chirri que soy, porque para eso si soy buena).

Sin exagerarles pasé aproximadamente por 17 colegios, llegaba, hacia amigas, pero cuando me iba por arte de magia todas se volvían un club de fans llamadas “muerte a Diana”, así que desde muy pequeña lidie con esto, aunque claro que tengo amigas de colegio, y esas que quedan a mi lado, saben lo mucho que las quiero, porque para serles sincera para mi es más fácil fastidiarme que querer, no soy asocial, solo no me gusta la gente es demasiado falsa a veces (por alfo me llaman alíen).

Al entrar a la universidad y como les contaba, entre perdida, no tenía ni idea que hacía ahí, en cada clase me preguntaba- “¿qué es esto?, ¿y ahora qué hago?, ¿será que me salgo? estoy a tiempo, ¡no seré capaz!, ¡Pero si lo hago decepcionaré a papá!; No me arrepiento de no haberme ido, porque mi carrera se volvió una prueba contra mí y para mí y no existe nada más reconfórtate que al final con tanto esfuerzo gritar ¡Lo logre, y ni yo creía en mí!, porque al final entendemos que por algo estamos aquí, la vida no se equivoca.

 Al principio como todos ustedes que apenas empiezan o empezaran quería resaltar, quería que unos me mirarán con admiración y otro me respetaran sin dejar de lado la necesidad que tenía de que mi papá me aplaudiera y dijera ¡esa es mi enana! (si, así me llama), pero ¿les digo la verdad?, no hay necesidad, si resaltas solo serás el blanco de ataques de aquellos que tienen problemas de inseguridad.

Sin embargo, las cosas no empezaron a funcionar como creí, no siempre he tenido el carácter que tengo, y aunque los que me conocen de tiempo dirán ¿Qué? ¡Es mentira! Ella siempre ha sido así, mi carácter se ha templado con el tiempo, siempre fui sociable y eso hizo que muchas personas tuvieran el espacio suficiente para atacarme con comentarios, yo no abrí este blog para hacerme ver como una mujer con una vida perfecta y que es feliz todos los días, tuve días de mierda, pero como les he dicho uno se levanta, se limpia, se recupera y luego se ríe de ello.

En esa época, póngale que en segundo semestre conocí un noviecito, quién fue mi novio de toda la universidad, no me arrepiento de haberlo conocido, ni siquiera de haberlo querido, pero tal vez si de todo aquello que le perdone y permití, quienes lo conocen saben cómo fue la relación, toxica, llena de inseguridades, de mentiras y celos, cuando apenas empezábamos la relación, me dijo en una fiesta – “es que tú eres la más perra de la universidad, o eso dicen”, en ese momento yo  me preguntaba que me había vuelto perra, el nombre, la edad, el pelo, sin embargo no le di importancia, tenía claro quién era y que mi dignidad y valor no se determinaría por el que dirán.

A los días de tener la relación me dijo este individuo, debemos hablar, me hizo esperarlo, pero nunca llego, cuando llegué a la universidad lo vi abrazado besando a su ex, ya se podrán imaginar cómo me sentí, sin embargo, con la cabeza en alto le escribí “que seas feliz”, les resumiré la historia si desean conocerla con detalle ya saben cómo hacérmelo saber.

Paso el tiempo y es señor empezó a decir (chismes vienen y van, pues cuando lo encaré jamás lo acepto), que yo era una perra, junto con otros y otras tantas de la universidad, creo que solo les falto inventarme cuento con los porteros de la universidad, tal vez el cura o los perros que ayudaban a cuidar, no les puedo negar que en su momento me llego a afectar, incluso no les mentiría si digo que  algún que otro día hasta alguna lagrima seguramente llegue a derramar, entusada y con este tipo de imagen que me querían hacer creer incluso a mí misma.

Pero como les he venido diciendo, he sido muy fuerte y es difícil dejarme caer, jamás supe si esos comentarios lo hacían por ese sentimiento de inferioridad que tenían o tienen, o tal vez porque se sentían tan vacíos que era necesario ocuparse de la vida de los demás, así fuera a punta de inventos, si alguno de esas personas lee esto, tranquilos daños no me hicieron, y como pudieron notarlo no fueron un motivo ni un obstáculo, mírenme aquí sigo.

En esta época conocí a personas maravillosas, no solo que lograron sacarme de ese hueco que empezaba a creerme, si no que me ensañaron a reírme de ello, por ejemplo, como lo fue para mí Daniela Rozo (yo sé que me lees, a ti te debo mucho), a mis negros quienes fueron, son y han sido mi mayor apoyo, en especial mi negrito Quintero, mi negro ¡cómo te amo!, desde este momento cada comentario que escuchaba mío sonaba gracioso, ¡un chisme nuevo! Nos reuníamos y decíamos: - ¡Escuchémoslo!, solo para saber si esta vez la pase mejor que la anterior.

Con el tiempo empecé a volverme selectiva con eso de los amigos, hoy en día cuento con pocos, pero créanme son mis hermanos, irán conociendo muchos, pero solo algunos se quedarán a su lado, y esos serán los que llamarán sus negros (así como yo llamo a los míos), porque no solo en la universidad si no, en la vida, se darán cuenta que los amigos van cambiando, se van alejando, van mutando (si, cambian de personalidad, y hasta de pensamiento con cada persona que están, cuídense mucho de estos), así que no se aferren solo los que deben permanecer se quedarán .

Respecto a lo académico, me di cuenta que muchas veces nos encargamos de correr una carrera donde creamos la necesidad de graduarnos para esto o a esta edad, donde el tener un título respetable es ser médico, abogado, ingeniero,  nos olvidamos que no nacimos para ello, que no nacimos para hacer felices a los demás o hacerlos sentir orgullosos, que la vida no se trata de quien es más para ver quién gana más, esa no es la felicidad (por eso es que uno de mis sueños será en algún momento soltarlo todo para vivir del arte lejos de acá, así que cuando me vean como una hippie por ahí por favor salúdenme).

¡Estudien! ¡Claro que sí! Pero lo que a ustedes les apasione, lo que los haga feliz, háganlo por ustedes no por los demás, no caigan bajo presiones sociales, no necesitan demostrarle nada a nadie, ni hacerlos creer que son lo más fuertes, la vida no es una competencia social, es una competencia personal, donde la única finalidad es la felicidad, no quieran las cosas en orden desde ya, todos tenemos ritmos distintos, todos llegaremos a la misma meta cuando sea el momento, en la vida no existen reglas, no es más realizada aquella que a mi edad está casada , no apresuren la necesidad de ser adultos, cuando uno llega a este piso, se quiere devolver y ya no se puede (si, lo he intentado).

Cuando su momento llegue, créanme conseguirán trabajo, no tienen que angustiarse, solo concéntrense en esa carrera de ustedes con ustedes, la vida les irá poniendo en su momento cada puesto, ella maneja sus reglas no escucha las ajenas, no tengan miedo, no confíen por completo, no den la oportunidad de que los vean débiles, se aprovecharán de ello.

¡Hoy! la Diana de 25 años les dice de nuevo, nadie tiene la vida perfecta, a veces los más frías somos los que más hemos querido, los más desconfiados somos los que me más hemos creído, pero algo si les puedo decir de todo esto, la vida y el camino en ella lo escogemos nosotros solos, no podemos manejar la estupidez ajena, pero sí que tanto nos afecta, hoy puedo decir que me conozco lo suficiente para decirles que no soy santa pero no serlo o aparentar serlo no me hace menos dama que nadie, las mujeres hemos cargado con ese miedo a ser llamadas “perras”, cuando  no somos la imagen sumisa, cuando manejamos nuestra libertad o simplemente por la envidia e inseguridad de las demás (este será otro tema), solo acuérdense que a veces es lindo mandar al carajo, aquello que nos atormenta, lo que nos lastima, no nacimos para ser víctimas, no nacimos para ser perfectos, nacimos para ser felices y que nadie nos haga dudar de ello.

Vivan su momento, sin miedos, sin afán, la vida es muy bonita para querer controlarla y saber que va a pasar, sorpréndase, así como cuando eran niños, levántense y vuélvanse a levantar y en ese momento se darán cuenta que vivieron de verdad.

Los quiere su Alíen.

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.
ESTE SITIO FUE CONSTRUIDO USANDO